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¿Ocupación? ama de casa. Y ella luego dice: "No, no trabajo. Tu sabes, los niños, el marido, la cocina, las obligaciones de la casa no me dejan tiempo ni fuerza".
Pensamos entonces que ella y sus hermanas fantasmas se mueven durante interminables horas diarias dentro de su encierro. Anhelando, soñando, deseando otras vidas, tal vez van tejiendo una rara asfixia a lo largo del hilo de la memoria de los días y los años que se van escurriendo.
Sospechamos que dentro de su territorio particular se ven sumergidas en una presunta seguridad, automimadas y seducidas por cierto orgullo mezclado con ansiedad. Encadenadas a sus pequeños secretos y fetiches van ejecutando sus labores diarias donde coexisten y rivalizan entre si diversos estratos de percepciones y sentimientos: existir, amar, creer... y tal vez algún día aceptarse a sí mismas.
Frente a las otras, aquellas que avanzan fuera del hogar en profesiones remuneradas, consideradas social y económicamente útiles, ellas, estas fantasmas respiran alrededor del pequeño escenario humano donde día con día y noche con noche el reloj va dejando un difuso rastro de ilusión y paciencia, tal vez al compás de unos sones de música ambiental y telenovelas de amor y pasión, seudo-reductos de todos esos romances anhelados.
Acá, con estas diez figuras adustas Gissel Rascón rinde su homenaje crítico, agridulce y compasivo a estas maestras profesionales de las muchas habilidades de auto-dividirse para multiplicar sabiamente alimentos, amor y enseñanza.
Post-data.- Si de improviso, como por equivocación en este libreto, o al despertar por un instante de la anestesia se colapsa su cordura por puro agotamiento ¡No temáis, muchachos! Que allí mismo, protegida su pulcritud tras el mandil y el status se iniciará otro ciclo y muchos más, atemperados en el reacomodo de las dulces trampas del corazón.
Ellas refrescarán su vocación histórica de amantes sirvientas, acompañantes y administradoras. Y con el invisible poder de la creatividad doméstica nutrirán al mundo.
Helga Krebs